Nunca más porque siempre estará en el recuerdo de mucha gente, surcando los mares, denunciando las injusticias que lo llevaron a su destrucción en 1985. Aquella fatídica fecha los servicios secretos franceses hundieron el buque insignia de la organización internacional Greenpeace en las costas de Nueva Zelanda, cuando se disponía a denunciar las pruebas nucleares
que estaban realizando en el atolón de Mururoa.
Lo hundieron, pero Greenpeace no se rindió, y el barco – que toma su nombre de una vieja profecía de los indios nativos americanos – resurgió de sus cenizas bajo el nombre de Rainbow Warrior II en 1989, un nuevo buque para una nueva etapa. 22 años después, en 2011 y con motivo del 40 aniversario de la ong, llegaría el Rainbow Warrior III,destinado, como los anteriores, a combatir los crímenes contra la naturaleza.
El horizonte que tiene que alcanzar el buque, y por tanto Greenpeace, está todavía lejos en el mar. Sirva esta camiseta, disponible en la tienda online de la organización, como homenaje a esta embarcación, heroica para los defensores de la naturaleza, amenazadora para los enemigos de un mundo sostenible.